EL DÍA QUE ME VOLVÍ HINCHA DE RIVER

Por Raquel Turrubiantes


Soy mexicana, más mexicana que el mole y de eso me siento orgullosa, pero por azares de la vida y esos vuelcos raros del destino, y por razones que no voy a explicar aquí terminé casada con un argentino y viviendo en este maravilloso país del sur.

Cambiar de país, de cultura y de costumbres no es sencillo sobre todo cuando uno se cambia de un país con 100 millones de habitantes con mucho UN solo deporte nacional las cuestiones de pasiones deportivas no son pecata minuta, eso de la pasión por un deporte se vuelve eje central del existir.

Como ya deje sentado soy mexicana y hablando de deporte aunque en México el fútbol es una pasión importante lo son también los toros o las luchas libres entre otros deportes, todo depende del punto geográfico del país donde uno se cría y por supuesto también es importante el gusto de la familia que a uno le tocó.

En mi caso el fútbol soquer no era una pasión, mis gustos deportivos pasaban por los deportes más salvajes, los toros en primer lugar, las luchas y el fútbol americano, pero cuando uno se muda a la Argentina sí o sí es necesario sentir la pasión por el fútbol para empezar la integración con el país.

Esto lo entendí tras varios meses de vivir en la Argentina, en alguna ocasión de un día cualquiera de cualquier mes que no es importante me encontraba en una reunión con una familia amiga de mi esposo, en el seno de esa familia para aquel entonces había tres niños y un chiquito invitado, las edades de estos infantes oscilaba entre los 12 y los 6 años, y recuerdo que por esos días había jugado o estaban por jugar BOCA vs. RIVER, hecho bastante trascendente para los argentinos.

La mesa era una algarabía con gritos y risas de los chicos, cuando de repente la platica se centró en torno a la pasión deportiva de los chicos y se empezaron a oír hurras y bravos para uno u otro equipo. Todo pasaba normalmente como me imagino que pasa en todas las mesas argentinas pero de pronto repararon en mi que era la única extranjera, fue como si toda la felicidad de pronto se paralizara y los ojos de los que estaban en la reunión se iban centrando en mi.

Las risas fueron apagándose y uno de los chicos soltó la pregunta que yo tanto temía, del silencio casi acusador solió la grave voz que la lanzó por el aire cortándome la respiración "y vos...¿de qué cuadro sos?"... aterrada volví la mirada a mi marido que iba borrando la sonrisa de su rostro y todos lo que estábamos en la reunión, chicos y grandes centraron la mirada hacia mi, me sentí rodeada, los miraba a todos y sentía como si sus miradas me atravesaran como lanzas que estaban a punto de dispararse contra mi tras mi respuesta, el padre de los chicos estaba sacando la pizza de la cocina pero cuando escuchó la pregunta también lanzó su mirada inquisidora contra mi.

Fueron unos segundos que yo sentí como una eternidad, me encontraba a punto de pasar una de las pruebas más difíciles desde que llegué a la Argentina y no sabía bien que hacer con una voz temblorosa y queriendo salir corriendo dije titubante y con miedo "RIVER" y entonces todos gritaron aprobando mi elección, el alma me volvió al cuerpo y desde ese día coreo y festejo los goles de rojiblanco.


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