47 AÑOS SIN PEDRO

Por Ana Cecilia Pujals *

Pedro Infante murió hace ya más de 47 años, y el pueblo mexicano lo sigue llorando. Cada año, el 15 de abril, su tumba está desbordante de flores y a ratos se escuchan sus canciones en voz de la gente que se resiste al olvido. Su posición al frente de todos los íconos de la cultura popular mexicana sigue hasta la fecha inamovible, seguido muy de cerca por Jorge Negrete, Javier Solís, y El Santo. Hasta cierto punto es entendible: su historia y su trayectoria artística contenía todos los ingredientes para que los mexicanos se sintieran identificados y felices de tener un ídolo alcanzable, simpático, humano, al que podían llamarle “Pedro” y no fuera necesario mencionar el apellido, porque todos sabían quién era.

Pedro Infante Cruz nació en Guamúchil, Sinaloa, el 17 de noviembre de 1917. Trabajó como carpintero desde muy joven y su afición por la música lo llevó a fabricarse su propia guitarra, en la que trabajó dos años. Pedro cantó por primera vez en público en 1937, en una fiesta de la alta sociedad de Sinaloa.

Alentado por su primera esposa, María Luisa León, se fue a probar suerte a México, donde la intención era presentarse en un programa para aficionados. Al principio cantó de cantina en cantina por centavos, y la fortuna le sonrió: pronto fue contratado por la famosa emisora XEB, por la fabulosa suma de...doce pesos.

Ya puesto en carrera, Pedro cantaba en los salones del Hotel del Prado, entonando composiciones de los ya consagrados Rubén Fuentes, José Alfredo Jiménez, Cuco Sánchez, Tomás Méndez y Salvador Flores.

En 1943 hizo su primera grabación, “El soldado raso”, con la Peerless, discográfica con la que permaneció como artista exclusivo durante 14 años. En total grabó cerca de 200 discos. Entre sus éxitos pueden mencionarse: “Así es la Vida”, “Mañana”, “Rosalía”, “Aunque me cueste la vida”, “Corazón, Corazón”, “Nana Pancha”, “Viva mi desgracia”, “La que se fue”, “El mil amores”.

Pedro fue quien, de la mano de Rubén Fuentes, introdujo el bolero ranchero en los años cuarenta, y el género se instaló en el gusto del público con intérpretes como Javier Solís, Juan Mendoza y Marco Antonio Muñiz en los sesenta. En 1955 debutó en la famosa emisora XEW en el programa “Así es mi Tierra”, realizando 24 presentaciones y alternando con grandes intérpretes de la época.

Sus giras por el interior del país y por Latinoamérica le dieron muchas satisfacciones, el público lo adoraba y hasta los Presidentes lo aplaudían. En una ocasión, el entonces Presidente Venezolano Marcos Pérez, le otorgó la Medalla “Simón Bolívar”, el máximo galardón de su país.

La figura de Pedro Infante era tan polifacética , que no podía ser desaprovechada por una industria cinematográfica en constante crecimiento. El 24 de junio de 1942, Pedro debutó con actor en la película “La Feria de las Flores”, en la que cantó canciones de Chucho Monge y Manuel Esperón, grandes compositores de éxitos de la época. A pesar de que esta película no tuvo gran éxito, volvió a la pantalla con “Viva mi Desgracia”.

Después, el famoso cineasta René Cardona lo convocó para el estelar en “Jesusita en Chihuahua”, junto a Susana Guízar. Luego vinieron los éxitos “Los Tres García”, “Nosotros los pobres”, “Ustedes los ricos” (éstas dos últimas lo consagrarían como consentido del público mexicano), “ Sobre las Olas”, “El Gavilán Pollero”, “Pablo y Carolina”, “ Pepe el Toro”, “Los Tres Huastecos” y junto a Fernando Soler, “ La oveja negra” y “ No desearás la mujer de tu hijo”.

Como era aficionado a las motocicletas, fue convocado para lo que sería otro gran éxito de público “A toda Máquina” con Luis Aguilar, y “Qué te ha dado esa mujer”. Hasta el famoso cineasta Emilio “el Indio” Fernández, tuvo el gusto de dirigirlo en dos de sus cintas: “ Las Islas Marías” y “Reportaje”, junto a la española Carmen Sevilla.

Sus dos últimas películas fueron “Tizoc” con María Félix , dirigida por el prolífico Ismael Rodríguez y “Escuela para Rateros”.
En 1956 ganó el Ariel (premio máximo de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas de México) por su actuación en “La Vida no Vale Nada”. “Tizoc”, por su lado, ganó el Oso de Oro en Berlín y el Globo de Oro en Hollywood. En México recibió un Ariel póstumo.

En muchos sentidos, a Pedro le gustaba volar. Y le gustaban los que entonces eran considerados deportes extremos: el motociclismo, el boxeo y la aviación. Puede que haya sido su audacia, combinada con una dosis de impericia, lo que provocó el accidente en el que perdiera la vida el 15 de abril de 1957, mientras volaba su avión particular en Mérida, Yucatán.

Ese día fue declarado luto nacional. Las estaciones de radio y canales de televisión del país se apresuraron a presentar programación especial con sus canciones y películas. Los periódicos tuvieron la noticia en primera plana, y el pueblo abarrotó el aeropuerto y las avenidas aledañas para recibir sus restos. El cortejo fúnebre fue impresionante, hubo brotes de histeria, llovían flores y un grupo de mariachis entonó “Amorcito Corazón” junto a su tumba. El pueblo de Guamúchil lo nombró “Hijo Predilecto”, y hasta le dedicó una calle.

47 años después, en la Colonia Roma del Distrito Federal, hay un restaurante temático que lleva su nombre, sus películas se venden como bestsellers, y hace unos años hasta hubo un intento por lanzar una bebida con su nombre. Para proteger a Pedro del lucro ajeno, sus cinco hijos reconocidos decidieron establecer una empresa denominada “Pedro Infante Internacional”, la cual ya ha dado ganancias a cada uno de sus descendientes. Lo que se dice un buen padre.

* Ana Cecilia Pujals - periodista mexicana, conductora del programa radial "Con X de México"- vive en Buenos Aires, Argentina.


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