LOS HOMBRES LOBO:

DELIRIO MUSICAL “ A LA MEXICANA”, PERO EN ARGENTINA

Por Ana Cecilia Pujals

Eduardo Barone y Benjamín Guelbert – Beno, para los amigos - son las dos cabezas de “Los Hombres Lobo”, una singular agrupación de músicos argentinos. Admiradores hasta el delirio de la música mexicana, un día decidieron que había que hacer algo más que seguir escuchando. Dejaron descansar por un ratito el rock que los definió como músicos y empezaron a trabajar su repertorio. Eligieron lo que más ha perdurado en el tiempo: los corridos, las rancheras y algunas canciones norteñas de contenidos fuertes y comprometidos.

Hay que decir que si bien en Buenos Aires es muy facil contratar a un mariachi o encontrar un buen trío para amenizar una velada, no hay un grupo argentino que difunda la música mexicana como lo hacen “Los Hombres Lobo”.

Hace algunos años “La Musical Mexicana” (una de sus integrantes era Julieta Ulanovsky, una argenmex de aquellas) hizo algunas presentaciones, y hasta grabó un disco con muy buena selección de música que hizo caer a más de uno creyendo que eran mexicanos “de a de veras”. 

Ojalá que el aullido mexicano de “Los Hombres Lobo” nos dure muchos años.

Me he tomado el atrevimiento – con el debido permiso – de transcribir algunos fragmentos de una entrevista realizada por la ciber-revista The Howl (El Aullido) a Eduardo y Benjamín, en la cual dan cuenta y detalle de esta relación tan intensa con la música mexicana.

The Howl: Ustedes vienen del rock, sin embargo hacen música mexicana...
HL: El mexicano es uno de los cancioneros populares más ricos del mundo. Los estilos son muy variados, dependiendo de la región de donde provengan, pero si hablamos básicamente de los corridos y las rancheras, vamos a encontrar que hablan un idioma universal. Parecido en ciertos aspectos al de nuestro folclore. Incluso en lo estilístico, hay ritmos de la música mexicana que tienen cosas en común con la chacarera santiagueña. Era un buen punto para comenzar. Y además están esas letras, tan dramáticas y grandilocuentes en su exageración. En las historias que describen los corridos generalmente todo se resuelve a los tiros, los héroes son en verdad antihéroes, bandidos o forajidos buscados por la ley, que se oponen al orden constituído. Y por supuesto el amor. En ese tema también las cosas se resuelven de dos maneras: con el ardor del corazón o con una bala certera que acaba con la vida del infiel o la traicionera.

The Howl: los mexicanos tienen fama de bravos...
HL: si bueno, eso también fue muy caracterizado por el cine de Hollywood, sobre todo en la época de oro del western, desde John Ford hasta Clint Eastwood, pasando claro está por los films western-spaghetti de Sergio Leone, que se filmaban en España con extras españoles que hacían de mexicanos. En esas películas el mexicano es un sucio y mal entretenido que sólo desea dormir la siesta, asaltar algún banco y tirarse a la chica de turno mientras eructa tequila. La realidad es otra. Sin ir más lejos una buena parte de la abundancia en la que estuvo nadando hasta hace poco todo el sur y el bajo oeste de los Estados Unidos se consiguió gracias al trabajo sacrificado de los “espaldas mojadas”, tratados como meros esclavos por sus rubios empleadores. No olvidemos esa vieja frase que dice: “pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos”.

The Howl: ¿cuándo apareció la música mexicana en sus vidas?
HL: la Argentina tiene una larga y antigua tradición de intercambio cultural con México. Para empezar, ya a mediados de los años cuarenta, con la época del cine argentino de los teléfonos blancos, cine que cimentó la figura de estrellas como Mirtha Legrand, por ejemplo, se comenzaron a enviar películas a otros países de la vasta América. Entre esos países estaban Colombia, Venezuela, Cuba y por supuesto México. Por entonces el cine azteca también se encontraba en un apogeo de producción. Nosotros les enviábamos cintas de la Legrand y de Zully Moreno y ellos nos contestaban con films de María Félix y Jorge Negrete. No estaba nada mal el intercambio. Luego esas películas llegaron a la televisión, ya a fines de los años cincuenta, y se convirtieron en productos masivos. De hecho eran tan populares que dispararon la visita de algunos grandes intérpretes del norte, como el propio Negrete, Miguel Aceves Mejía y Pedro Infante entre otros. La mayoría terminaba cantando en el auditorio de Radio El Mundo, en vivo, e incluso alguno llegó a grabar discos en Buenos Aires. Con toda esta aclaración es fácil entender que en los cincuenta la música mexicana estaba de moda en la Argentina. Nuestros padres veían esas películas, y compraban esos discos. Era música que se escuchaba normalmente en cualquier casa, como quien escucha a Los Fronterizos o Los Chalchaleros. Esas músicas convivían tranquilamente en el seno de la familia argentina.

The Howl: generalmente la música mexicana tiene algunos instrumentos-insignia, como el acordeón por ejemplo.
HL: si, depende de la zona de donde provenga la música. El acordeón diatónico (es el de botonera) se utiliza más que nada en los pequeños grupos, tríos y cuartetos, para interpretar rancheras y corridos. Otro instrumento bien original es el bajo-sexto, una mezcla de guitarra y bajo de doce cuerdas que usualmente es fabricada por alguna familia de luthiers. Pero también se utiliza una rara combinación de acordeón, violín y saxo alto que mezclados producen un sonido notable. Después está la música de mariachis, que es la más conocida, la música for-export por excelencia. Ahí se toca con bajo sexto, trompetas y violines. ¿Saben de donde viene la palabra “mariachi”? Proviene del francés, de “mariage”, que significa “matrimonio”. En las bodas de los ricos franceses que vivían en México se había impuesto como tradición llevar músicos del lugar para amenizar la fiesta. Y a esos grupos les quedó el nombre de “mariachis”. Músicos que tocan en los casamientos.

The Howl: ¿los referentes musicales están dados solamente por artistas de aquellas épocas lejanas?
HL: por supuesto que no, los hay muy actuales también. Y como siempre la frontera ha funcionado como un crisol de culturas que arrojó resultados increíbles. Un músico como Ry Cooder comenzó a interesarse por la música mexicana de frontera ya a comienzos de los años setenta. Nosotros escuchábamos esos discos y no lo podíamos creer. Así descubrimos a ese acordeonista tan talentoso que es el Flaco Jiménez. Nos hacía gracia cuando veinticinco años más tarde artistas como Los fabulosos Cadillacs hablaban del Flaco como si hubieran acabado de descubrir la octava maravilla del mundo...el tipo llevaba tocando como cuarenta años. También hay un maravilloso grupo oriundo del este de Los Angeles, que son Los Lobos. Son hijos de padres mexicanos, pero ellos han nacido en los Estados Unidos. Siempre trabajaron tratando de mantener la tradición de la cultura musical de sus padres, mezclándola con los variados colores del rock. A tal punto que hay una anécdota....cuando Los Lobos vinieron a Buenos Aires, para un festival de homenaje a Stevie Ray Vaughan en ¡la cancha de Huracán!, fuimos a presentarnos con ellos, a conocerlos. Se hospedaban en un conocido hotel de la zona de Retiro. Y lo primero que nos llamó la atención de ellos fue que no querían hablar en español. Al principio se mostraban bastante antipáticos, sobre todo David Hidalgo, que es el acordeonista. Pero el baterista Louie Pérez enseguida enganchó la onda y un par de horas después nos pidieron si los podíamos acompañar a comprar un instrumento exótico argentino del que habían oído hablar. Así que esa tarde nos fuimos con los Lobos y el desaparecido periodista Fernando Basabru, a comprar ¡un bombo legüero!. Los Lobos siempre han tenido esa fuerte búsqueda en su música. Y luego están los Texas Tornados. Bueno, ahora ya no están porque murió uno de sus fundadores, el increíble Doug Sahm. Pero eran un cuarteto increíble, liderados por Sahm y por Freddy Fender. Ellos publicaron discos de primer nivel cuando ya tenian un promedio de sesenta años de edad. También está muy bueno lo que hacen bandas gruperas como Los Tigres del Norte y Los Tucanes de Tijuana, sobre todo cuando se ponen a tocar narco-corridos. Otros artistas como Linda Ronstadt han tenido una aproximación a la música de raíz mexicana, algunos con más suerte que otros.

The Howl: se sabe que ustedes vienen de Los Cardales, un pueblo a 75 kilómetros de Buenos Aires.
HL: Así es. Y un poco nuestro fogueo como Hombres Lobo sucedió por esa zona, tocando en fondas baratas y bares al costado de la ruta, donde paran los camioneros que vienen de Brasil y dejan su carga en La Plata. Es la ruta 6, una ruta rara....bueno, como casi todas las rutas. Los Cardales es una comunidad rural muy pequeña, de menos de cinco mil habitantes. Ellos tienen sus fiestas patronales y saben celebrarlas. Y nosotros vamos a amenizarlas. Tienen la fiesta de San Juan, donde se queman los tradicionales muñecos que cada familia lleva a la plaza principal. Esa fiesta conmemora el solsticio, es una fiesta pagana. Luego tienen la Fiesta del Cardo...toda esa zona era antiguamente un tambo, y sólo pasaba el tren para cargar los tarros de leche. Lo curioso es que hoy en dia el tren pasa...por el medio de la plaza, ya que el pueblo se construyó alrededor del ferrocarril. Es un lugar muy lindo, donde todos se conocen, todos se saludan y donde aún podés dejar tu casa y tu auto sin llave, porque nadie te los va a robar. Ojo, tampoco gustan mucho los forasteros....es gente de campo. Pero a nosotros siempre nos han tratado muy bien, salvo alguna que otra pelea que terminó en tiroteo (risas).

TheHowl: ¿ Piensan que esta música va a prender en Buenos Aires?
HL: Es una música muy sentimental y melodramática ante la cual no se puede permanecer indiferente. Sólo se trata de ponerse a escucharla e intentar llegar a su mismo espíritu.

TheHowl: ¿algún consejo final?
HL: Sí. Apaguen los televisores y enciendan los corazones.


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