ESTADO DE ZACATECAS

En el estado de Zacatecas, al igual que en otras regiones de México, el desarrollo económico o la adopción de nuevas pautas culturales provocaron en muchas comunidades urbanas o rurales, un progresivo abandono de la producción en diversas ramas del artesanado tradicional.

Sin embargo, en los últimos años se vienen realizando intentos desde algunos organismos oficiales para preservar la influencia de aquellos maestros artesanos que aún subsisten y propagar sus conocimientos. Una encuesta reciente del IDEAZ (Instituto de Desarrollo Artesanal de Zacatecas) ha permitido elevar el censo de artesanos de 150 a 1500 en toda la entidad. Entre otras iniciativas, se pretende crear un sello de alta calidad para la platería, ya que la plata zacatecana es de las mejores del mundo. También se procura rescatar a la alfarería y la cerámica tradicionales. Como forma de promover estas actividades, durante una feria oficial en 2007, varias decenas de artesanos procedentes de quince distintos municipios recibieron testimonios de reconocimiento por parte del Gobierno del Estado. Las categorías en las que se premió a los participantes fueron: alfarería, dulces típicos, fibra natural, madera, textiles, máscaras, pirograbado, pintura popular, herrería, pedrería, arte huichol, transformación de metales y miniatura.

En Zacatecas las principales ramas artesanales actuales son la platería, la cerámica y alfarería, el tallado de cantera, los textiles, la talabartería y los trabajos con pita y lechuguilla. Se producen también artículos de madera tallada, cerámica, herrería artística, cestería, vidrio soplado, resinas, papel maché, y obras en rocas, piedras semipreciosas y metales como el cobre, el hierro y el oro. Objetos de cuero con pirograbados, muebles de madera confeccionados a mano, trabajos en piel y peluche, en macramé, muebles en miniatura, figuras de yeso y en chaquira. Se elaboran además productos artesanales comestibles, como bebidas a partir del agave, dulces típicos y comidas o platillos tradicionales. Estas diversas ramas de las artesanías populares conjugan tradiciones indígenas con aportaciones españolas.

Los trabajos de labrado en cantera, siempre han sido muy destacados en este estado, lográndose piezas de notable calidad a cargo de famosos maestros como Arturo Gómez y Refugio Guevara. Esta actividad se ha preservado sobre todo en Fresnillo, aunque se ha producido una pérdida paulatina de talladores, porque existe una competencia desleal en el mercado con piezas trabajadas en polvo de cantera, es decir, figuras de diversos materiales moldeados que son recubiertas para simular tallas en cantera rosa.

Los textiles de Guadalupe, Jerez, Villa García y Zacatecas tienen muy justa fama. Se realizan allí finísimos sarapes (especie de manta campesina) y jorongos (con abertura a modo de poncho), chamarras (camperas) y otros artículos de lana, elaborados en telar de pedales.

En Guadalupe se confeccionan unos enormes sarapes, de una sola pieza, con figuras de la historia nacional o paisajes entretejidos en la trama. Según el uso suele denominárselos como gobelinos cobijas o tapetes (alfombras). También se producen bolsas, morrales, gabanes (ponchos), cojines, peruanas, huipiles, rebozos, chalecos, y en general hilados y tejidos de procedencia manual, trabajados en lana, algodón, lino, seda y acrílico.

Algunos de los mejores textiles son los elaborados en el municipio de Villa García, donde aún viven grandes maestros. Datos oficiales, sin embargo, han calculado que en esta localidad existen más de 500 telares inactivos. Se intenta actualmente un programa de reactivación, mientras se realiza una investigación etnográfica buscando preservar algunas características de estilo en los tejidos en la zona, como el denominado "pico chino".

El territorio huichol abarca zonas de la Sierra Madre Occidental principalmente en los estados de Jalisco y Nayarit, y menor en Durango y Zacatecas. Sin embargo, las artesanías del pueblo indígena Huichol o Wirrárika son conocidas tanto en el país como en el extranjero por la extraordinaria calidad artística de sus objetos. Iluminados con vivos colores, tanto la originalidad en la aplicación de sus materiales (hilos de estambre o chaquiras adheridos con cera de Campeche, sobre diversas superficies) como el profundo misticismo de sus figuras, vinculadas a una cosmovisión que reúne elementos como el sol, la lluvia, el maíz, las estrellas, el hombre como invocador, el venado como un animal sagrado y el peyote como una planta ritual, provocan una impresión inolvidable.

Los huicholes producen también collares, pulseras y colgantes elaborados con chaquiras (mostacillas), unos amuletos mágico-religiosos conocidos como "Ojos de Dios", creados con hilos de lana tensada sobre pequeños palitos entrecruzados de madera, fajas y morrales de lana tejidos y bordados con motivos abstractos o naturistas, ropa y sombreros ceremoniales, etc. Estos objetos son originalmente valorados por su capacidad para brindar protección tanto física como espiritual para el usuario.

Los mujeres huicholas que son las que por lo general comercializan los objetos y muchas veces también quienes los elaboran, muy rara vez aceptan modificar el precio que solicitan por su artesanía, por lo que el regateo con ellas casi nunca funciona. Las tablas huicholas son representaciones plásticas de una notable riqueza, trabajadas con infinita paciencia y pueden tener tamaño y precio muy diverso.
En los últimos años, lamentablemente, la avidez del mercado turístico ha llevado a que esta técnica se aplicara primero sobre diversas tallas de madera que ellos jamás produjeron, y finalmente a que fuera usada para ornamentar objetos industrializados moldeados en pasta o cerámica, lo que desnaturaliza totalmente el resultado.
En la capital del estado suele verse a los huicholes con su elegante vestimenta de manta (lienzo) bordada en punto cruz, con fajas en la cintura de lana bordada en rojo vivo con algún otro color que contraste discretamente, adornos con chaquira (mostacillas), un sombrero con cintas colgando de su ala y morrales de lana tejida, que conforman un conjunto de buen gusto, de mucho amor por su cultura y su trabajo artesanal.

En Jerez hay una cerámica hecha por mestizos, de mayólica blanca decorada con la técnica del chorreado en fuertes y vivos colores, y que en sus inicios fue utilitaria y ahora es casi más decorativa.

En madera se hacen delicados muebles de encino o mezquite (algarrobo) con marcos de metal que provienen de Guadalupe o Zacatecas. Se confeccionan cajas pirograbadas, marcos y alhajeros taraceados e imágenes religiosas talladas con un estilo similar al del Siglo XVI.

Por ser un estado ganadero, son muy valorados aquí los artículos en piel, sobre todo aquellos relacionados con la charrería, como ser monturas, cintos, botas, fundas de pistolas y arneses para caballos. En Jerez se elaboran hermosas sillas de montar y sus diferentes accesorios, al igual que productos utilitarios como bolsas de mujer (carteras) y monederos. Todos ellos son profusamente decorados (piteados) con hilos de pita que permiten resistir un uso intensivo. El trabajo con la fibra de pita es característico del suelo zacatecano. Sus objetos son casi un sinónimo de la elegancia ranchera y el prestigio de esta rama es extraordinario porque su belleza suele ser directamente proporcional a la dificultad artesanal de elaboración. Los municipios donde más se trabaja la pita son Jerez, Tlaltenango y Tepechitlán cuyos talleres fabrican todo tipo de cintos, carteras, zapatos y botas. Esta dura labor ha sido considerada también una tradicional tarea de presidiarios, por lo que se pretende impulsar un proyecto en el Centro de Readaptación Social del estado, creando una unidad productiva a cargo de los internos, ya que muchos la trabajan allí con excelente calidad.

En la región semiárida zacatecana, se produce una fibra conocida como lechuguilla, con la que se producen diversos objetos tejidos. Salvador Mazapil, Concepción del Oro y Melchor Ocampo son los tres municipios donde numerosos pobladores se sostienen del trabajo con este material El tallado de piedras preciosas o semipreciosas se hacen en la ciudad minera de Zacatecas, sobresaliendo las turquesas engarzadas en metal.

Existen también en la actualidad, talleres donde se trabaja el latón, el cobre, el zinc y la plata. Con plata suelen realizarse piezas especiales de vajilla elegante y lujosa para engalanar las mesas de fiesta, como diversos platos y charolas (bandejas), platitos, cuchillos, tenedores y cucharas.

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