ESTADO DE GUERRERO

El prolifíco arte popular de este estado es famoso en el mundo entero. Ha ganado amplia difusión, en las últimas décadas, a través de la demanda generada desde algunos centros turísticos en la costa del Pacífico como Acapulco y Zihuatanejo, o desde el enclave colonial de Taxco.

La inmensa mayoría de estas expresiones han sido producto exclusivo del trabajo y la activa imaginación de los guerrerenses, aunque algunas producciones pudieron recibir influencias derivadas del comercio a lo largo de varios siglos con el oriente, sobre todo del establecido con la colonia española de Filipinas, a través de la Nao de China.

Del lejano oriente desembarcaban en el puerto de Acapulco muchas piezas exóticas que despertaron la curiosidad y creatividad de los artesanos locales. Conviene aclarar sin embargo, que más allá de ese ocasional contacto nunca se realizaron aquí reproducciones de aquellos originales, ya que las piezas elaboradas por los artistas guerrerenses han destacado siempre por su diseño y particular modo de fabricación.

La polémica acerca de las influencias extranjeras alcanzó incluso a las lacas de Guerrero, aunque la mayor parte de los estudios etnohistóricos y las evidencias arqueológicas desestiman el posible orígen oriental de esas expresiones artesanales. Es útil recordar que durante el siglo XVIII se pusieron de moda en gran parte de Europa las lacas del oriente y por una cuestión de costos se intentó reproducirlas allí con diversas técnicas. Esa moda arribó entonces también a la Nueva España, pero lo hizo desde el Atlántico y confluyó aquí con técnicas similares que subsistían desde época prehispánica.

Las mal llamadas lacas de Olinalá producidas allí y en algunas pequeñas comunidades aledañas como Acapetlahuaya y Temalacatzingo, constituyen un emblema del artesanado de Guerrero. Olinalá es un pueblo mestizo cuya producción alcanza ya fama internacional y Temalatzingo es una comunidad náhuatl. Ambas están ubicadas en zona serrana. En realidad es preferible, para evitar confusiones, llamar maque mexicano a la rama del arte popular que sus artesanos producen.

El maque mexicano es como dijimos de origen prehispánico y se desarrolló en diversas partes de Mesoamérica. Existió en Oaxaca y Yucatán, y actualmente persiste en Chiapas, Guerrero, Michoacán, Guatemala, Honduras y El Salvador.
Se llama así a una técnica decorativa consistente en aplicar y bruñir capas superpuestas de grasa, polvos calcáreos y colores sobre superficies alisadas, casi siempre de madera o cáscara de cucurbitáceas como las jácaras y calabazas.

Para lograr buenos resultados se tiene que trabajar con varios materiales naturales. La materia grasa es una cera llamada axe o aje obtenida por ebullición, trituración, filtrado y desecado de las hembras de un insecto hemíptero cuyo nombre científico es "Coccus ajin". También se usa el aceite de chía o chicalote, extraído de la planta Salvia chián. En este caso las semillas de chía se tuestan en comal y muelen en metate hasta formar una masa aguada. La masa se exprime para separar el aceite y este se cocina para preservarlo. Los polvos calcáreos se obtienen a partir de tierras a base de carbonatos de cal y magnesia.

El aceite de chía es el más usado en Guerrero. Y las piedras cocidas y molidas que se emplean, son conocidas en la zona como "tierra de tolte" y "tierra de tezicalte".

Los colorantes pueden ser naturales, como el negro de humo o la piedra llamada "tecostle" que es también negra y el polvo de cinabrio que da un rojo, aunque es común utilizar anilinas industriales.

Los objetos a decorar se cubren con una pasta de aceite de chía y tierra molida, sobre la cual se espolvorean los pigmentos y luego se los va bruñendo por medio de una muñeca de algodón o con piedra de bruñir.

Hay dos variedades de maque en Olinalá la dorada y la rayada, aunque algunas piezas combinan ambas técnicas. El maque rayado consiste en aplicar sobre la madera o el guaje varias capas de pasta, primero de un color (hasta que queda una base gruesa) y luego sobre ella superponer otras varias capas de un segundo color. Sobre este último se rayan después de 15 días de secado los dibujos o decoraciones. Luego se vacían (es decir se quitan o levantan los intersticios del decorado) quedando al descubierto allí el color de la capa inferior. De esta manera la pieza queda pintada en dos colores y con el dibujo en relieve.

Constituyen verdaderas joyas por su diseño, belleza y colorido. Por lo general son piezas utilitarias tales como arcones, cajas y joyeros confeccionados con una madera semipreciosa, el linalóe, que perfuma delicadamente con un olor alimonado todo lo que se guarde en su interior. Los llamados "baúles de donas", tradicional regalo para las bodas, son las piezas más apreciadas. Puede ser dorados o rayados.

También destacan las "cajas de feria", rectangulares y de gran tamaño que sobre su tapa plana llevan siempre decorado a pincel un paisaje. Estas piezas se cubren y decoran con material de maque pero casi nunca son rayadas.

Se hacen además sobre muy diversas maderas otras piezas, tales como bandejas, platos, respaldos de camas, mesas, sillas, marcos, biombos y otros muebles decorados.

En Olinalá el artista local Francisco Coronel revivió la técnica del dorado, cubriendo con la hoja de oro toda la superficie del objeto decorado, para luego delinear en pincel, sobre ese fondo y con material de maque, muy delicados dibujos.

En Temalacatzingo se cultivan gran cantidad de bules de árbol o de enredadera que son utilizados como materia prima para el maque. Son muy famosas las piezas de juguetería laqueada producidas allí.También los Cristos tallados en madera y laqueados.

La alfarería aún se hace aquí siguiendo técnicas prehispánicas. Se han encontrado en la región piezas de ofrendas mortuorias que datan del año 1500, con diseños y dibujos iguales a los actuales. Hoy sigue produciéndose de la misma manera, alfarería utilitaria muy adornada y sin vidriado.
Se destacan los jarros y cántaros para el transporte de agua. Son famosos los trabajos que se realizan con barro blanco adornado con sobrios colores como el ocre y el rojo oscuro. En la actualidad y por la gran demanda que existe en el mercado, se hacen juegos de vajilla para el comedor y esculturas de seres y animales fantásticos pero con decoraciones nuevas, como flores o escenas de la vida cotidiana similares a los de los famosísimos amates.

El papel amate no se da en este estado. Se lo trae ya preparado en hojas desde San Pablito y otras comunidades de la sierra de Puebla. Los conocimientos de fabricación de este papel se traspasan allí de padres a hijos, con mucho respeto.
La confección del amate se hace a partir de la corteza del árbol del mismo nombre (es una variedad de higuera), en colores blanco o marrón . También es una técnica desarrollada por las culturas originarias mesoamericanas.

En diversos museos e instituciones culturales del mundo, subsiste aún cierta cantidad de códices prehispánicos, documentos históricos y libros de caracter religioso con fórmulas magicas, hechos en este papel amate, aunque lamentablemente la mayor parte fue destruída durante la violenta conquista española, o a consecuencia del proceso de evangelización.

Las hojas de amate se pintan en la región del río Balsas, en Xalitla, Ameyaltepec, San Agustín de las Flores y otras localidades. Comenzaron los artistas locales con dibujos fitomorfos y zoomorfos inspirados en los códices. Al principio estos motivos se plasmaron como decoración sobre la alfarería sepia de la región y luego pasaron al papel amate. Posteriormente fueron agregándose figuras humanas. Hoy en día constituyen verdaderos relatos de la vida cotidiana. Son paisajes muy complejos pintados con perspectivas desfiguradas y fuertes colores. Imágenes de bodas, de bautismos, de las fiestas populares, rituales comunitarios o religiosos, de trabajos en el campo, la huerta, el mercado, la cocina y muchas otras actividades populares.

También se realizan este tipo de pinturas sobre tejidos de yute o tela de arpillera, siendo ya una artesanía muy característica del estado. La trama tejida utilizada como soporte de estas pinturas permite confecionar obras de mucho mayor tamaño que las de papel amate.

La plateria y orfebrería en plata tiene su lugar destacado en Taxco. Este pueblo minero es actualmente famoso a nivel mundial por la riqueza de sus diseños, por la gran cantidad de talleres que allí existen y por todo lo que puede ser trabajado en plata. Aunque Taxco es reciente como centro productor de orfebrería y joyería, ha sido conocido a partir de 1529 y durante el Virreinato como centro minero productor de plata. Tuvo su apogeo alrededor de 1720 y luego durante 200 años sus vetas se consideraron pobres o agotadas hasta que la explotación se retomó a mediados del siglo XX y en 1976 se descubrió una veta riquísima, que llevó a México al primer lugar mundial como productor de plata.

En 1928 arribó allí Guillermo (William) Spratling quien solo encontró a un viejo platero entre los dos mil habitantes de la localidad. Como él pensaba que las materias primas deben ser trabajadas en aquellas comunidades de donde son originarias (para el caso la plata en Taxco), y que la tarea del artesano debe consistir en utilizar y dignificar esos elementos, buscó en la vecina ciudad de Iguala, donde quedaban varios plateros aunque solo trabajaban el oro. Convenció allí a dos jóvenes, Artemio Navarrete y Melitón Gómez, que se trasladaron a Taxco y con ellos estableció un taller "Las Delicias" en 1930.

Don Guillermo era un gran diseñador y fue capaz de generar junto con sus discípulos una artesanía que no existía pero tenía gran demanda en el país, permitiendo mediante la especialización de técnicas como el cartoneado, el repujado y la cera perdida, una notble expresión plástica en las obras. Aquella inicativa cambió sustancialmente el desarrollo futuro de esa comunidad. A fines de 1930 Las Delicias ya tenía más de 100 artesanos, la mayoría de ellos plateros. Al independizarse del maestro y patrón varios de sus discípulos operarios, como consecuencia de reivindicaciones gremiales no aceptadas por el empresario, se multiplicaron los talleres de platería en Taxco. La demanda exterior propició la expansión de la actividad.

Varios grandes orfebres posteriores como Antonio Pineda y Antonio Castillo, pueden considerarse directa o indirectamente alumnos de Las Delicias. Spratling llegó a traer a Taxco un grupo de plateros esquimales quienes transmitieron su técnica de incrustación de conchas marinas a los artesanos locales, organizó la Feria de La Plata como competencia de diseño artístico y escribió un libro prologado por Diego Rivera. Las Delicias conoció su mejor época durante la Segunda Guerra mundial cuando el mercado estadounidense debió surtirse obligadamente en México, y llegó a tener entonces más de 400 trabajadores, pero quebró en 1947 y Spratling sólo conservó un pequeño taller en su rancho. Para entonces la industria de la platería fina era ya el motor del desarrollo en Taxco.

Con el tiempo y por muy diversas razones la producción artesanal aquí ha derivado hacia la produccion diversificada en infinidad de talleres familiares.

Concientes de la notable calidad de sus trabajos, cada generación de maestros artesanos ha ido perfeccionando de modo continuo estas labores. Han llegado a rescatar incluso técnicas prehispánicas de combinación de metales, como es el caso de las llamadas "metales casados", o de inspiración prehispánica como la "incrustación de pluma" y el "mosaico azteca". Debido a ello, desde hace décadas las piezas producidas en Taxco no tienen nada que envidiar a las elaboradas en otros países. Muchas obras actuales llevan engarces de piedras preciosas o semipreciosas. Su diseño abarca desde lo abstracto y contemporáneo, pasando por motivos coloniales hasta los de inspiración prehispánica y se producen desde piezas muy exclusivas y elevado precio hasta artesania popular muy barata.

El oro se trabaja en tierra caliente, destacándose en este aspecto Oxtotitlán, donde se lo labora magníficamente y es del tipo llamado "oro de Huetamo", policromo y con diseños tradicionales. Se hacen allí hermosos anillos, relicarios, aretes, prendedores, collares y joyas en general, algunas de las cuales se adornan con perlas naturales de la región.

En Iguala se confeccionan máscaras de cobre con un acabado por oxidación que las hace aparecer como antiguas y con cascabeles de diseño prehispánico. Son muy famosas.

En hojalatería se realizan desde lámparas y bandejas o charolas, trabajadas con cincel, hasta elaborados marcos para espejos.

Los textiles son confeccionados principalmente por las mujeres amuzgas. Son famosos los enredos, de antigua tradición y para uso personal, en color azul marino y adornados con rosas que fabrican las mujeres de Acatlán y Malinaltepec.

En Ometepec se trabaja el telar de cintura con el que se confeccionan distintas telas para huipiles, manteles, individuales, servilletas, mantelitos, carpetas, etc.

El tejido con fibras vegetales, sobre todo la palma, está muy desarrollado en este estado ya que hay mucha materia prima para hacerlo. Son típicos los canastos grandes para ropa, decorados con dibujos zoomorfos que se logran entretejiendo partes con palma teñida.

Los sombreros tejidos tienen gran demanda como así también los bolsos de mano o los morrales de ixtle que son utilizados a diario por los campesinos guerrerenses.

Otra fibra muy usada en este estado, es la de coco. Con ella se fabrican bolsas (carteras) de mujer, máscaras, animales, alcancías, juguetes o todo lo que la imaginación les permita crear.

El trabajo en piel o cuero es muy destacado aquí y tiene una gran demanda por parte de los turistas que visitan el estado. Se fabrican diversas prendas como chamarras (camperas), cintos, bolsas (carteras) y huaraches (sandalias) hasta fundas para cuchillos o machetes. También los famosos banquitos desmontables con 3 patas de madera, cuyo asiento es de piel repujada y en colores. Con el auge de la construcción se ha desarrollado nuevamente la cantería y la herrería artística. Se hacen además excelentes muebles de madera en estilo colonial combinados con cuero o palma.

En piedra se confeccionan lápidas pero también máscaras o copias de piezas prehispánicas talladas en este material. Se recupera así una antiquísima tradición, ya que en épocas prehispánicas los teotihuacanos apreciaban los trabajos hechos en jade que los visitantes guerrerenses llevaban allí para ofrendar a los dioses.

Las máscaras de madera tallada, para usos religiosos o mágicos son muy famosas y tradicionales, destacándose entre ellas a los tigres o tecuanes de Olinalá, la máscaras de las danzas de tlacololeros, los huezquistles de Zitlala confeccionadas para quienes deben ejecutar el tambor ceremonial llamado teponaxtle, los diablitos de Temalacatzingo, los tecuanes de Altamirano, las máscaras de cintura con forma de pescado o caimán de Chapa, etc.

En la localidad de Teloloapan, durante "La mojiganga de los diablos", se premia a la máscara de diablo más ingeniosa además del mejor desempeño del danzante. Estas representaciones, por lo general muy complejas, son de madera policromada pero incluyen profusión de cuernos y diablitos adicionados.

En todo Guerrero, las máscaras para danzas de diablos o la de los siete vicios, incluyen siempre tallas de animales superpuestas al rostro humano.

La profesión de mascarero es preservadora de técnicas que se heredan con mucho respeto de padres a hijos. Es común que deban complementar sus ingresos con otros oficios, y en la mayoría de los casos se trata de campesinos que deben dedicar buena parte de su tiempo a las tareas agrícolas, pero siempre se requiere que sea alguien con buen conocimiento sobre las danzas tradicionales de su tierra.

La madera preferida para la talla es la de zompantle, también llamado palo bofo o colorín. Las piezas de Olinalá y Temalacatzingo suelen revestirse de maque o laca. Muchas máscaras incluyen en su confección, además de la madera tallada policromada o no, elementos tales como espinas, ixtle adicionado como pelo o peluca, cuernos adosados, etc.

Las máscaras ceremoniales también se confeccionan con cuero, papel, fieltro, lámina de metal, yeso sobre madera o cuero, etc. Los cascos de los tigres de Zitlala son máscaras que cubren todo el cráneo y tienen capas superpuestas de cuero rígido porque deben soportar duros golpes de los contendientes durante la danza.

En los últimos años la demanda del mercado turístico ha presionado hacia la confección de elementos meramente decorativos, incluyendose en esta tendencia hasta caretas de cobre y aún de plata, que pueden ser excelentes obras artesanales pero no cumplen otra función.



Estado de Michoacán Estado de México Estado de Guerrero Estado de Chiapas Estado de Zacatecas
Estado de Oaxaca Estado de Morelos Estado de San Luís Potosí

Estado de Guanajuato

Estado de Hidalgo

Estado de Tlaxcala

Estado de Puebla

Estado de Querétaro

Estado de Jalisco

Estado de Colima

Estado de Aguascalientes

Estado de Sinaloa

Estado de Durango

Estado de Nayarit

Estado de Chihuahua

Estado de Coahuila

Estado de Nueva León

Estado de Tamaulipas

Estado de Baja California

Estado de Sonora

Estado de Veracruz

Estado de Tabasco

Estado de Yucatán

Estado de Campeche

Estado de Quintana Roo